lunes, 15 de febrero de 2010

MyHeadlines | Boletín América Latina News Update



Redacción Política y Corresponsalías

Jaime Nebot es un político de contradicciones. Pocos como él son ampliamente reconocidos en el país. Sin embargo, insiste en enfocar su lucha desde el Cabildo que comanda hace casi 10 años.

Nebot es el abanderado del civismo y los valores guayaquileños. Pero, en sus discursos, como el del jueves pasado tras convocar a la multitudinaria marcha de rechazo al Régimen, termina hablando del Ecuador, sus males nacionales y la forma de solucionarlos.

Los líderes opositores
Según Perfiles
de Opinión, Nebot tiene el 45% de aceptación, Lucio Gutiérrez 16% y Carlos Vera 13%. Estas, según la encuestadora, son las principales figuras de la oposición.
Carlos Vera no duda en apoyar un proyecto de Nebot de corte nacional. Los líderes no están cuando ellos lo desean, sino cuando el pueblo quiere, dijo.
Jaime Durán estima que el liderazgo nacional de Nebot es indiscutible, pero no le interesa una candidatura presidencial.

Las encuestadoras lo definen como la principal figura de oposición al Gobierno, aunque el Alcalde insista en que Rafael Correa no le interesa y que tampoco sueña con ser candidato presidencial. Su promesa de no buscar el sillón de Carondelet se ha cumplido desde julio de 1996, cuando Abdalá Bucaram le ganó en la segunda vuelta.

Han pasado 13 años y la historia política del Ecuador ha dado giros radicales. A pesar de ello, Nebot ha logrado mantener su protagonismo nacional bajo el membrete de administrar una Alcaldía exitosa y sorteando el desgaste que aniquiló a los partidos y políticos de turno.

El amplio poder con el que ahora cuenta el gobierno de Correa, contrasta con el incipiente contrapeso que ha buscado ejercer la oposición. Es allí donde la figura de Jaime Nebot, y sus recientes críticas de corte nacional a los resultados de la llamada revolución ciudadana, parecen proyectarlo hacia un liderazgo más amplio.

Su abierto enfrent amiento con Correa le ha dado resultados. La encuestadora Perfiles de Opinión, ubican a Nebot como la principal figura de la oposición con un 45%.

El líder de los guayaquileños es, para Jaime Durán Barba, director de Informe Confidencial y su cercano asesor, junto con el Primer Mandatario, una de las dos figuras más importantes del país.

Más allá de esta reflexión, sustentada en las cifras de la estadística y los sondeos, hay una realidad política que sigue siendo adversa para Nebot. Esta tiene que ver con la poca influencia real que, como político, es capaz de ejercer en varios sectores del país.

En Carchi, por ejemplo, es más una figura mediática que se dispara en ciertas coyunturas. Sobre todo, cuando su enfrentamiento con el Presidente se agudiza.

Lo mismo sucede al otro extremo del Ecuador, en Loja. Lindon Sanmartín, director de Noticias de la radio Satelital 100.9, dice que "los medios locales normalmente dan relevancia a los discursos como el que el Alcalde de Guayaquil dio el jueves".

Pasada la euforia, la imagen de Nebot vuelve a replegarse. Tanto en Carchi como en Loja, las bases de Nebot no han realizado un trabajo político directo para materializar su gran potencial como figura nacional. En Tulcán, el PSC, su partido por muchos años, carece de apoyo popular, mientras que en el municipalismo del Loja, Nebot no es un referente.

El analista político Trotsky Guerrero da fe del poco contacto que Nebot tiene Loja. "Los socialcristianos lucen dispersos, tras la muerte de León Febres Cordero".

El liderazgo que el ex Presidente ejercía a escala nacional, desde la tribuna socialcristiana, no logró endosarse a Jaime Nebot. En Manabí, la encuestadora Consulve asegura que el 70% de sus ciudadanos no sigue los pasos del Alcalde guayaquileño. Esto se debe, según el director de esta firma, Ignacio Vélez, a que el proyecto de desarrollo que él promueve es visto en ciudades comoManta como contrario a sus intereses. "En Manabí, Febres Cordero tenía una mayor presencia".

El cambio político que evidenció Ecuador desde 2006, con la llegada de Rafael Correa a la Presidencia, también significó un replanteamiento del mapa de aliados con el que Nebot contaba desde 2000 cuando llegó la Alcaldía. En esos años, su cercanía con Paco Moncayo (ID) en Quito, Fernando Cordero (Nuevo País) en Cuenca, José Bolívar Castillo (ex DP) en Loja o Auki Tituaña (Pachakutik) en Cotacachi, dejó de lado las diferencias partidistas. Los alcaldes caminaron hacia un modelo de municipalismo que se proyectaba como alternativo para el desarrollo del Ecuador.

Pero Correa, crítico de la visión de centro-derecha de Nebot, neutralizó estas alianzas. Su movimiento se alzó con la mayoría de alcaldías de ciudades grandes. Entre ellas Quito y Cuenca. Sus personeros, Augusto Barrera y Paúl Granda, criticaron la última marcha de Nebot, por c alificarla de política, al tiempo que Fernando Cordero, su ex colega alcalde, ratificado la visión de que Nebot sigue siendo un líder cantonal.

A él le ha faltado materializar su liderazgo en varias regiones del país, entre ellas la austral. El ex alcalde de Cuenca, Xavier Muñoz, no desconoce la potencialidad política de Nebot.

"Pero la mayoría de cuencanos lo ven como un personaje al que solo le interesa defender los intereses de su ciudad". Y si Nebot habla de un centralismo que afecta a Guayaquil, en Cuenca -dice Muñoz- la influencia de Guayaquil también adquiere este tinte.

En todo caso, la proyección de Nebot es una de sus fortalezas políticas que permanecerá adormecida, mientras el propio Alcalde decida o no lanzarse al ruedo nacional, donde tendrá que conquistar a nuevos seguidores.


El Telégrafo no reflota, pese al apoyo oficial
El Comercio | Politica 15 02 2010, 06:40

Redacción Guayaquil

El Telégrafo no ha tenido una rotativa moderna desde 1987. Ese año, el Grupo Antón compró el diario guayaquileño y decidió que dejaría de circular cuatro meses para cambiar sus viejas máquinas. Tenía una imprenta de linotipos y trajo una más moderna, pero reparada. La inversión en la máquina, más los arreglos en el antiguo edificio patrimonial, sumaron más de USD 4 millones.

En 1996, el banquero Fernando Aspiazu les hizo una atractiva oferta a los empresarios y se convirtió en su dueño. Uno de los herederos del antiguo diario dice que el pago superó los USD 7,5 millones. Pero tras la detención de Aspiazu, por la quiebra del Banco del Progreso, la Agencia de Garantía de Depósitos (AGD) se incautó del medio y de otros bienes vinculados. En marzo de 2002 asumió el control con el apoyo de militares y policías. El diario no se puso a la venta, como aspiraban sus antiguos columnistas y grupos de opinión.

La cronología
El Telégrafo
se fundó en Guayaquil el 16 de febrero de 1884. Era un periódico liberal y en consecuencia, de oposición frontal al Gobierno de entonces.
En 1898, todas las acciones del diario las adquirió el ambateño José Castillo.
En 1923 se inauguró el edificio actual en Boyacá y 10 de Agosto, en el centro.
En 1972, la propiedad del diario pasó a manos de un grupo de inversionistas, encabezado por el ex presidente Otto Arosemena Gómez.
En 2002, la AGD se incautó del diario, propiedad del banquero Fernando Aspiazu. En 2007, pasó al Ministerio de Finanzas.
El 17 de marzo de 2008 circuló como diario público. A la ceremonia asistió el presidente Rafael Correa. Desde ese día se publica en tamaño berlinés.
En 2009, el gobierno de Rafael Correa invirtió casi USD 10 millones solamente en nueva tecnolog� �a para levantar a El Telégrafo como diario público. Eso incluye una rotativa offset, un sistema de despacho y un sistema en línea de encuadernación. El costo contempla su instalación y puesta en marcha, según los contratos de compra y venta.

Entre las metas empresariales a 2011 se prevé llegar a una circulación de 100 000 ejemplares. Y diversificar sus productos para convertirse en un proyecto autosustentable. Eso incluye el negocio de impresión, el editorial, una agencia de prensa, el proyecto de nuevos periódicos ...

El año pasado debían haber iniciado los negocios de impresión y el editorial, según indica el Informe de Definiciones Estratégicas, de abril 2008.

Pero hasta ahora no se termina de montar la nueva rotativa, comprada a la empresa alemana Koening & Brauer AG (USD 6,4 millones). En lo que sí se avanzó es en armar el proyecto de nuevos periódicos. Se entiende que ahí se incluye un diario de corte popular, que generó u n debate sobre la independencia de El Telégrafo del Régimen y su rentabilidad (ver nota adjunta).

Pese a que ha sido criticado por su tendencia oficialista, su intención como medio público es convertirse en un espacio pluralista, para tratar todos los temas, donde se expresen las minorías.

En los años ochenta, la administración privada definió la línea editorial del periódico como un defensor de Guayaquil, a través de sus páginas de opinión. Dirigido para un target medio alto, para vender publicidad en ese sector, y 20 000 ejemplares al día, como punto de equilibrio.

"Lo incautó el Estado y le quitaron las fuentes de Guayaquil, pusieron puros Ph D, que escriben de todo sin raigambre de la ciudad, complaciendo al Gobierno". comenta Henry Raad, quien lo gerenció entre 1987 y 1996. Él cree que destruyeron el concepto y el negocio, lo que ha deteriorado la marca.

"Montaron sus ideas políticas encima de una versión comercial de periódico. Y trajeron una maquinaria sobredimensionada para justificar que van a hacer otro proyecto paralelo, tipo
Extra". Pero el diseño es equivocado -apunta- "porque si quieren penetrar en todo el país debían poner imprentas en varias partes. Y repartirlo en zonas aledañas".

El secretario de Comunicación, Fernando Alvarado, reconoce que aún no hay un equilibrio de eficiencia y que no "se está leyendo el periódico".

El ex gerente del diario, Álex Camacho, calculó en octubre pasado que el déficit previsto para 2009 sería de USD 5,4 millones. Sumados a las 4, 7 millones de los dos años anteriores.

Héctor Cisneros, uno de los nuevos miembros del Directorio, dice que la situación económica de El Telégrafo "es desastrosa". Pero no puede seguir así "porque desaparecería el periódico y eso no puede pasar con un medio que tiene 126 años". La cifra de circulación es de 32 000 ejemplares por día, y de eso un gr an porcentaje se regala.

Miguel Palacios, ex director del Consejo Editorial del diario, cree que El Telégrafo ya no es "el decano de la prensa nacional". El periódico, fundado el 16 de febrero de 1884 por Juan Murillo Miró, ha pasado muchos avatares en las últimas décadas hasta caer en manos estatales.

"El Telégrafo, más que una marca, ha sido un símbolo del guayaquileñismo". Palacios recuerda que en 2007 lideró un comité de ex articulistas y un inversionista (30 personas), interesado en comprarlo. La subasta no se abrió. Estaban dispuestos a pagar USD 4 millones. Ese año, la ex gerente de la AGD, Gloria Sabando, dijo que según la Escuela Politécnica del Litoral el diario se valoró en USD 3 millones.

De las páginas de El Telégrafo nació la idea de la Junta Cívica y una línea de pensamiento comprometida con la descentralización, que no quería perderse. En 2003, también se armó un grupo de compradores dispuesto a pagar al Estado USD 3 millones.

Melania Mora dice que después de que fue llamada por la AGD a integrar el Directorio, en mayo 2007, nunca se habló de venderlo. Además, que era imposible, porque ya se había previsto volverlo un diario público.

La historia del diario ha sido accidentada. "Jugó un papel extraordinario en el inicio de la Revolución Liberal, cuando denunció la venta de la Bandera. Pero su suerte fue desigual en el siglo 20, los Castillo no tuvieron interés especial, luego pasó por los Antón y a Aspiazu", acota Mora.

Una heredera de los Castillo, que fue parte de uno de los directorios y pidió el anonimato, cree que la historia de El Telégrafo se perdió, pues la gente no compra un diario del Gobierno.

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